Hidrogeno el futuro de la descarbonización de la Energía

Muy pocos han oído de la utilización del hidrogeno como fuente de energía; salvo las personas ligadas al sector, y seguramente lo más cercano fue escuchar que existen vehículos que funcionan con hidrogeno. Pero la verdad parece muy surrealista pensar que un vehículo funcionen con hidrógeno (y peor que se genere energía), porque todos asumimos que el hidrogeno es muy fácil extraerlo del agua (H2O) pues una molécula de agua está compuesta por dos átomos de hidrogeno y uno de agua.

A este hidrogeno, se lo llama hidrógeno verde, y se produce por electrolisis, separando el oxígeno del hidrógeno, enriqueciendo la atmósfera, sin contaminarla. Hay otro hidrógeno que se produce extrayendo del gas natural rompiéndola mediante agua o aire, y el CO2 (dióxido de carbono) que se produce se va a la atmósfera y me quedo con el hidrógeno, a este hidrógeno se le llama marrón y es el que en la actualidad emplea la industria, es un proceso más barato, pero contamina el medio ambiente. Si se captan las emisiones de CO2 que se producen al producir el hidrogeno se llama hidrogeno azul.

Aunque el hidrogeno verde tiene múltiples aplicaciones y un potencial enorme, el principal uso actualmente es en el sector de la movilidad; a pesar de que hay que seguir trabajando en la optimización de esta tecnología y resolver, principalmente, la infraestructura de recarga y el precio del hidrógeno.

En España, un autobús urbano propulsado con pila de hidrógeno; presentado por Alsa el pasado febrero, fue probado en Torrejón de Ardoz y consume aproximadamente 7 litros de hidrógeno verde por cada 100 km, lo que equivaldría a 50 litros de diésel o, lo que es lo mismo, 132 kg. de CO2 que dejarían de emitirse a la atmósfera, o el equivalente al consumo de un viaje en coche particular de un trayecto de ida y vuelta 20 kms durante un mes.

Toyota ha decidido apostar por el hidrogeno desarrollando un motor de 3 cilindros, no como el Mirai que usa el hidrógeno como pila de combustible para producir la energía necesaria para su motor eléctrico. Mientras una empresa israelí; Aquarius Engines, ha presentado un diminuto motor de hidrógeno que espera pueda sustituir a los motores de combustión y a las pilas de combustible de hidrógeno en los futuros vehículos eléctricos.

En Australia, un Hyundai Nexo, bate por segunda vez el récord mundial de distancia recorrida para un coche de hidrógeno, recorriendo cerca de 900 km con el depósito lleno con cero emisiones. Acto seguido, el Toyota Mirai bate el récord mundial recorriendo más de mil km.

Después de Opel y Peugeot, Citroen también ha lanzado su furgoneta llamada e-Jumpy Hydrogen con más de 400 km de autonomía, que puede ser recargada en 3 minutos. En caso de agotarse el hidrógeno, la furgoneta puede circular usando una batería, cuya autonomía puede alcanzar hasta 50 km.

Ahora, no solo la movilidad puede ser alimentada con hidrógeno verde como energía limpia. Una serie de países y compañías han decidido apostar por esta nueva forma de energía limpia, y muchos creen será clave para “descarbonizar” al planeta. Por ejemplo, la Unión Europea (UE), ha presentado su “Estrategia de hidrógeno para una Europa climáticamente neutra”, publicada a mediados de 2020, se comprometió a invertir US$430.000 millones en hidrógeno verde entre ahora y 2030.

Según el V Informe Anual sobre el sector eléctrico en Europa (The European Power Sector in 2020) las energías renovables generaron el 38% de la electricidad de los 27 países de la UE, superando por primera vez a los combustibles fósiles, que aportaron un 37%, convirtiendo al 2020, en el punto de inflexión relevante en Energías Renovables en la Unión Europea.

Mientras tanto, el primer país latinoamericano en presentar una “Estrategia nacional de hidrógeno verde”, en noviembre de 2020, fue Chile, buscando ser líder mundial en hidrógeno verde cuyo objetivo es producir el hidrógeno verde más barato del planeta para 2030, estar entre los 3 principales exportadores para 2040 y contar con 5 GW de capacidad de electrólisis en desarrollo al 2025.

Por otro lado, en Uruguay, la compañía petrolera nacional ANCAP junto con el gobierno, la compañía nacional de electricidad UTE, el Banco Internacional para el Desarrollo (BID) e inversores privados están desarrollando un proyecto piloto con el fin de producir hidrógeno utilizando energía renovable para alimentar camiones y autobuses, y así apoyar la electricidad verde a través del almacenamiento. Esto es un claro ejemplo de cómo las asociaciones entre el sector público y el privado pueden trabajar juntos y generar sinergias.

En Bolivia, en noviembre del 2020 plantee la necesidad de iniciar la conversión de las turbinas de gas a hidrogeno en todas las Plantas Termoeléctricas del país, ya sean de ciclo abierto o ciclos combinados, aprovechando que SIEMENS están trabajando para cumplir la promesa de lograr una capacidad de hidrógeno del 100 por ciento en las turbinas de gas para 2030 y de esa manera subirnos al tren del hidrógeno para iniciar la descarbonización de nuestra economía.

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