Siempre he sostenido que el mayor activo de una empresa son sus clientes, pero lamentablemente, en la provisión de servicios públicos monopólicos u oligopólicos, suele ser el recurso menos cuidado. Por eso parece extraño pensar que un banco venda gigas y líneas telefónicas, mientras una TelCo ofrece pagos, créditos y transferencias. Hasta hace poco, los bancos cuidaban el dinero y las TelCos transportaban llamadas, video y datos. Cada uno conocía su negocio y defendía su