09 noviembre 2007

La Asamblea boliviana, un fracaso

Se cayeron las negociaciones para zanjar las disputas entre Sucre y La Paz por la sede de los poderes. El vicepresidente, Alvaro García, acusa a una minoría “fascista y racista” de bloquear los cambios y de tener secuestrada a la Asamblea Constituyente. Ahora habría dos textos fundacionales que deben ser votados.


La Asamblea Constituyente boliviana languidece y tiene muy pocas probabilidades de concluir con éxito el próximo 14 de diciembre. La noche del martes se rompió el diálogo para zanjar la disputa por la sede de los poderes que mantienen las ciudades de Sucre y La Paz y es muy difícil que se puedan reinstalar las sesiones sin que haya fuertes choques en las calles.

Desde el 15 de agosto, la Asamblea no puede sesionar, ya que buena parte de la población sucrense, sede de las deliberaciones de la Constituyente, se opone a que ésta siga sin considerar su pedido de regreso de los poderes Ejecutivo y Legislativo, que fueron trasladados a La Paz en la Guerra Federal de 1899. Desde hace más de un siglo, los sucrenses han visto cómo su progreso se ha detenido mientras La Paz se ha convertido en la provincia más poblada del país. Fue por ello que, aprovechando la Asamblea Constituyente, introdujeron en seis de las veintiuna comisiones del cónclave su pedido de regreso de ambos poderes. En julio, el vicepresidente de la República, Alvaro García Linera, hizo oficial la posición del gobierno al respecto: “La sede no se mueve” y la frase se convirtió en el lema de campaña de La Paz.

El 15 de agosto pasado, el partido oficialista, Movimiento Al Socialismo, quitó por mayoría absoluta el tema de la discusión de la Asamblea, cuando el reglamento interno de la misma exigía dos tercios. Desde entonces Sucre ha sido escenario de manifestaciones, disputas legales y políticas que no han logrado devolver su pedido a la Constituyente. Cuando todo parecía resolverse, con un acuerdo firmado el pasado fin de semana, los representantes paceños endurecieron su posición y no permitieron que parte de las sesiones del Congreso se trasladen a La Paz junto a algunas instituciones. Eso provocó que la oferta para Sucre sea considerada como migajas y que una reunión de sus instituciones haya decidido la noche del martes rechazarla.
Minutos antes del rechazo, García Linera dio un mensaje al país en el que acusaba a una minoría de dirigentes sucrenses de haberse aliado con la minoría política de Podemos y con empresarios de Santa Cruz para conformar un bloque racista y fascista que quiere frenar los cambios en Bolivia. Aseguró que este grupo tenía secuestrada y chantajeada a la Asamblea y llamó al pueblo boliviano a salvar la Asamblea. Esto provocó la reacción de los sucrenses, que decidieron cercar los edificios de la Constituyente para evitar que los documentos y equipos sean sacados del lugar, mientras que la mayoría de los representantes del oficialismo pedía que la sede de la Asamblea sea llevada a Oruro.

Cuando el cambio se hacía inminente, la directiva del cónclave, dominada por el MAS, decidió esperar un día más para decretarlo, pero durante toda la jornada de ayer no se reunió, por lo que el tiempo sigue transcurriendo y no hay decisiones sobre qué hacer con la Constituyente. Es por ello que García Linera salió a los medios para pedirles a los movimientos sociales que salven la Asamblea. “Hay que defender la Asamblea Constituyente, no la dejemos en manos de la minoría política secuestradora y es el pueblo el que tiene que defender con su movilización esta conquista democrática, que es la más importante de los últimos 50 años”, dijo.

Esto causó la ira entre los sindicatos. Jaime Barrón, presidente del Comité Interinstitucional de Sucre, aseguró que no son culpables de nada y que lo único que hacen es defender la legalidad y la democracia en la Constituyente. Los empresarios privados cruceños expresaron que ellos nunca se han inmiscuido en el cónclave, mientras que Gamal Serham, de Podemos, le dio la razón al vicepresidente y aseguró que sí se opondrá a una nueva Constitución comunista. También pidió a García Linera que deje de amenazar y que si tiene otras ideas con los movimientos sociales, que deje su cargo y que se verán en las calles. “Pero en primera línea y no escondido detrás de un escritorio”, añadió.

Sin definición en el horizonte, el MAS pide que se convoque a una sesión en Sucre para intentar seguir con la Constituyente, mientras varios movimientos sociales, a la cabeza de los cocaleros de Chapara y pobladores de El Alto, anuncian que marcharán sobre Sucre para defender la Constituyente.

Por su parte, un grupo de nueve fuerzas minoritarias de oposición anunciaron anoche que no se moverán de Sucre y que quieren que funcionen los mecanismos de consenso dentro de la Asamblea. Pero la directiva no aparece ni toma decisiones.

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