11 octubre 2008

Dialogo (Radio Panamericana)

FELIX ROJAS: Ya la Asamblea Constituyente culminó su labor en diciembre de 2007 con la serie de vicisitudes que es de conocimiento público.

Sin embrago, se ha dado apertura al diálogo, a pesar de que habían posiciones de que no se deberían ninguna revisión (el texto aprobado), el presidente de la República, con el tino de estadista que ha hecho gala en muchísimas ocasiones, y conversando con los movimientos sociales, que son los pivotes esenciales de la nacionalidad, se ha dado curso a esta petición de revisar la Constitución, inicialmente al capítulo correspondiente de autonomías.

La reunión en Cochabamba tuvo resultados totalmente positivos, con artículos totalmente modificados, otros parcialmente modificados y otros que se mantienen. Por lo tanto es una muestra de la apertura al diálogo.


Nuestra posición es de que no hay contradicciones en el texto, de que no hay (necesidad) de ajustes, pero si nos mostrarán palmariamente estamos predispuestos a realizar las modificaciones sin cambiar el texto esencial, el espíritu esencial de todo ese proyecto.

Se van abordar en el análisis el tema de autonomías, pero para escuchar las razones que puedan esgrimir, y si fueran validas, pero damos por adelantado que no hay razón valedera, nosotros también tenemos nuestra posición, es un proyecto de Constitución totalmente estructurados, congruentes, que confirman nuestra afirmación de que todo está estructurado.

GAMAL SERHAN: Podemos seguirá apostando a los escenarios de diálogo. Es irónico, pero estamos reunidos en otro escenario de diálogo otra vez, un año después cuando el vicepresidente decidió secuestrar a la Asamblea Constituyente.

Las discusiones en la Asamblea durante casi un mes, hechos que casi le cuestan la vida a Román Loayza. Se quiso declarar a la Asamblea de originaria, plenipotenicaria, por encima de los mortales. Finalmente resultó que la Asamblea estaba más intervenida que cualquier otra cosa.

El senador Rojas nos habla de cambio, ¿pero qué ha cambiado? Sin duda el país necesita y exige cambios, pero lo que ha cambiado es que en vez de con 1 peso comprar 5 panes uno compra con 1 peso 2 panes; en vez de que tengamos gas en las casas y gas para exportar, no tenemos gas, eso ha cambiado; en vez de que tengamos paz lo que tenemos es más muertos, ya casi 67 muertos, eso ha cambiado en el país; otra de las cosas que ha cambiado es la cantidad de narcotraficantes y contrabandistas, comenzando por el ministro de la Presidencia.

Lo que está en disputa no es el cambio, todo el país exige cambios, lo que está en disputa es la dirección del cambio.

Hemos planteado 8 puntos de agenda del diálogo, entre ellos es fundamental que el MAS comience a cumplir la ley, nos hablan mucho del cumplimiento de la ley, pero nos encantaría que comenzarán a cumplir la ley que ellos mismos votaron, promulgaron y sancionaron.

Por ejemplo, la ley ampliatoria de la Asamblea Constituyente que en su artículo 9 señala con absoluta claridad que no se pueden designar recursos públicos para hacer propaganda con respecto al proyecto de Constitución, pero todos los días vemos, ante era doña Peque, spots del Gobierno que van en esa línea.

Otra cosa que ha cambiado es que ahora el vicepresidente usa corbata, pero hace un año no usaba corbata en la Vicepresidencia, debe ser un cambio fundamental para el país.

El senador Rojas dice nos tienen que demostrar contradicciones, que pongan el nombre que quieran, contradicciones, correcciones, errorcillos, pero para nosotros los términos son bastante irrelevantes, lo que importa en el fondo es que tienen que entender es que ese proyecto de Constitución como está es un proyecto que solo representa al MAS, que no une a los bolivianos.

Mientras no se entienda que un proyecto de Constitución tiene que reconstituir el pacto político social, y que éste pacto político social significa ponernos de acuerdo en las nuevas reglas del juego para el funcionamiento de un país que reclama cambios, pero cambios de verdad, no como slogans, ese proyecto no va ser aprobado, les garantizó que no va ser aprobado así hagamos lo que tengamos que hacer.

No nos atemorizan, ya sufrimos un cerco en Sucre, tres muertos encima, otro cerco al Congreso para llevarse la Asamblea a Oruro. Otro cerco en Oruro, casi nos matan a los constituyentes de oposición que pretendimos ingresar. Otro cerco en plena Vicepresidencia estando en pleno diálogo, el vicepresidente se sale y decide irse a tomar el Congreso.

Lo que nos preocupa es que los síntomas se están repitiendo. En enero fracaso el diálogo con los prefectos, se llevó el diálogo a la Vicepresidencia, al Congreso, y pareciera que los llamamientos a esta marcha es exactamente el mismo escenario del 28 de septiembre, que culminó con esa “magistral” jugada del cuasi matemático, a veces sociólogo y siempre terrorista que a veces funge de vicepresidente.

CARLOS CORDERO: El país espera de sus autoridades y de su oposición política no solamente que tengan la capacidad y la tolerancia de sentarse en una mesa de diálogo, sino además que haya acuerdos políticos, que terminen por pacificar el país.

Desde hace muchos años atrás vivimos permanentes situación de tensión, conflictividad, enfrentamiento, que nos han llevado a tener al interior de la familia boliviana luto, dolor, muerte por diversos motivos.

Hoy se le reclama a Leopoldo Fernández los muertos de Porvenir, se le reclama al Gobierno todavía los muertos de La Calancha, se pueden distribuir el luto, el dolor, el enfrentamiento de igual a igual, pero lo que de verdad quiere el país, la ciudadanía es el deseo de conciliar y reconciliar.

La pregunta ¿será posible el diálogo? En el Congreso, y haciendo caso a las reflexiones que hace el vicepresidente de la República, se abre una oportunidad histórica que, hay que entender en su real dimensión, no es fácil para el propio Gobierno. El Gobierno al interior de sí mismo, son los movimientos sociales los grupos más enfrentados y radicalizados con la idea de aperturar la Constitución. El señor Román Loayza uno de los más radicalizados que tiene el MAS.

Y del otro lado hay también visiones que es también absolutamente cierto, no quieren el cambio de la Constitución, prefieren el texto que está vigente.

Si la oposición sigue con su posición radical de rechazo al proyecto constitucional, por supuesto que va ser un nuevo fracaso, y este nuevo fracaso será una nueva frustración para la ciudadanía.

El Gobierno, representado por sus parlamentarios, y la oposición política, hoy representada por los partidos políticos en el Parlamento, tienen la misión de hacer todos los esfuerzos posibles para que el fracaso no llegue al Parlamento.

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