18 mayo 2011

El diablo se llama Trotsky

Inmediatamente después de escuchar a varios funcionarios de gobierno de acusar a un grupo de la Central Obrera Boliviana –en especial del magisterio- de trotskistas, me vino a mi mente el título de un libro mexicano escrito por un caricaturista famoso apellidado Rius, del cual sin su consentimiento me “robe” el nombre para este artículo. Y es que el libro narra como el “amado y seguido por las masas, teórico y agitador, creador del ejército rojo, cerebro de la revolución de octubre y amigo íntimo de Lenin, fue atacado, perseguido, desterrado de la Unión Soviética” por Stalin.

Como al gobierno se le agoto el discurso de la derecha neoliberal o separatista, de los agentes de la CIA y de la embajada americana, para tapar su incapacidad de resolver las principales reivindicaciones de la población después de más de cinco años de gobierno, decidió usar ahora como chivos expiatorios a los trotskistas.


No sabe cómo explicar cómo, a pesar de que los ingresos del Estado se triplicaron del año 2005 (15 mil millones de bolivianos) al año 2010 (44 mil millones de bolivianos); principalmente gracias a la aprobación de la Ley 3058 promulgada por Hormando Vaca Diez (q.e.p.d.) y votada en contra por los diputados del MAS (entre ellos Evo Morales), no puede satisfacer la demanda de mejores ingresos para los asalariados o peor aún para los miles de jubilados.

Claro que tiene 300 millones de dólares para la compra de un satélite, o 35 millones de dólares para la compra del avión presidencial (desaparecido por cierto), solo por mencionar algunos de los caprichitos del Presidente Morales.

Lo que es más grave, esconde información respecto a: la deuda pública, el incremento de los gastos corrientes (de funcionamiento) del gobierno, la total y absoluta dependencia de los hidrocarburos, la elevada inflación en los artículos alimentarios. Develando que Bolivia ha estado viviendo en una burbuja que se pinchó, esto sin contar los costos futuros de las mentadas “nacionalizaciones”, fruto del pago de las indemnizaciones a las cuales estará sujeto el Estado Plurinacional de Bolivia.

¿Será que la Suiza que nos prometió el Presidente en uno de sus largos discursos un 6 de agosto de 2006 en la capital de la República, está cada vez más lejos?.

¿Cómo tapar todos estos datos lacerantes de la realidad? Colocando cuanta cortina de humo se le ocurre, pintando diablos en las paredes y acusando a algunos dirigentes sindicales –que cuestionados por sus bases de serviles al gobierno- han tenido que reclamar por el bolsillo de los trabajadores, de trotskistas contrarevolucionarios.

Al no tener enemigo al frente –y no me equivoco cuando digo enemigo y no adversario- necesitan construir el mito de alguien que les impide cumplir llegar a la “tierra prometida” a partir del proceso de cambio o de la revolución democrática. Si no, pregúntele a Cuba que ha logrado conservar un régimen dictatorial, utilizando al Tío Sam como factor de cohesión, no admitiendo la pluralidad a título de atentar contra la revolución.

Por eso, que el gobierno y en especial los asesores de imagen del Presidente Morales, necesitan cualquier chivo expiatorio que les permita reposicionar la imagen de Evo o por lo menos cerrar filas en torno a él, usando cuanto argumento sea posible. Y que otra cosa más brillante hubieran encontrado los Stalinistas del gobierno que decir que el diablo se llama Trosky.

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