25 junio 2014

Unidad o dispersión, ese es el dilema

Parecería que la única manera de derrotar al inconstitucional candidato Evo Morales, es a través de la unidad de las diferentes oposiciones que existen en el país. Por lo menos esa es la sensación colectiva que se ha instalado en la gente.

Pero es necesario distinguir quienes han sido coherentes y consecuentes en su lucha contra un régimen que se ha caracterizado por la corrupción, despilfarro, odio, resentimiento, abuso de poder, y los que han sido cómplices activos o silenciosos.

El actual régimen tiene un voto duro de al menos un tercio de la población, así como otro tercio de la misma ha sido inquebrantablemente voto opositor. Hay un tercio que voto por un cambio en la forma de gobernar pero que se ha desencantado y que claramente no ha definido hoy su voto.

Lo que habría que preguntarnos es si la gente quiere la unidad de los dirigentes políticos; que aspiran (legítimamente) repetir 5 años más su cargo como asambleístas plurinacionales, departamentales o concejales municipales, o se quiere construir una Bolivia diferente con un liderazgo que no le interese tener una bancada de parlamentarios para proteger sus intereses o los de ciertos grupos.

El tiempo comenzará a presionar a los "jefes" para tomar decisiones sobre las alianzas, pues muchos tendrán que incorporar en el cálculo personal su renuncia (todo funcionario público designado o electo) si aspira a ser candidato en función de las posibilidades electorales de la "unidad".

¿Se quiere reproducir la experiencia de la Convergencia electoral y la divergencia parlamentaria? O peor aún, llegar al gobierno con una mega coalición parlamentaria, que impida realizar las grandes transformaciones que el país necesita?

Tuto Quiroga ha lanzado un reto a la oposición para derrotar a Evo en la primera o vuelta, o mínimamente para llevarlo a una segunda vuelta electoral. El reto consiste en que una semana antes a la realización de las elecciones #QueSoloQuedeElMejor de los opositores y el resto de los Candidatos declinen su candidatura para darle la posibilidad a la gente de concentrar el voto opositor.

Este reto ha sido desestimado por Samuel Doria Medina; candidato de la alianza UN-Demócratas, desestimándola porque según él sería imposible realizarlo a esa altura de las elecciones. Hay que recordarle al país y a los electores, que fue el mismo Samuel que hizo que su Candidato a la Alcaldía de Sucre decline su candidatura para vencer al Movimiento al Socialismo faltando 5 días para las elecciones.

Si eso fue posible, para “salvar” la Alcaldía de Sucre porque no aplicar la misma fórmula para salvar a Bolivia de un régimen autoritario y totalitario? Los intereses del país no son más importantes que la vanidad personal o las aspiraciones personales de algunos postulantes a la Asamblea Legislativa Plurinacional?

Yo todavía creo que hay personas en la política que están dispuestos a anteponer los intereses del país pueden estar antes que los intereses personales, y como decía Mandela “todo parece imposible hasta que se hace”.

El dilema es ¿estamos dispuestos hacer lo imposible para que sea posible?.

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